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angle-left Ser el director de RR.HH. durante una emergencia: a solas con Giacomo Dall’Ava, Responsable de RR.HH. de Tapì S.p.A.
30 July 2020

Ser el director de RR.HH. durante una emergencia: a solas con Giacomo Dall’Ava, Responsable de RR.HH. de Tapì S.p.A.

Giacomo Dall’Ava es Responsable de RR.HH. de Tapì S.p.A. desde febrero de 2019. Licenciado en Filosofía, especializado en Ciencias Cognitivas y Toma de Decisiones, en 2017 ha cursado un Máster en Gestión del Personal y Recursos Humanos en la Universidad Ca’ Foscari de Venecia.

A una gestión clásica de los Recursos Humanos une proyectos más innovadores relacionados con el bienestar de los empleados y el cultivo de talentos: ambos aspectos son cada vez más necesarios en el seno de la empresa.

En especial nos ha contado cómo Tapì ha logrado garantizar desde el primer momento el desarrollo de las actividades laborales protegiendo plenamente la salud de los empleados y los colaboradores.

 

Italia está pasando por un periodo muy especial, con repercusiones en distintos sectores: ¿cómo está actuando Tapì para gestionar a los empleados y la organización del trabajo?

 

Dado que Tapì forma parte de las empresas indispensables para la cadena alimentaria, durante el periodo de confinamiento proclamado por el Gobierno hemos podido mantener abierta la actividad, aunque con ritmos distintos respecto a los habituales como consecuencia de la reorganización de todo el mercado.

Pero aunque por un lado hemos tenido suerte porque hemos podido trabajar de forma ininterrumpida, por otro hemos tenido que empeñarnos con todas nuestras fuerzas para garantizar la seguridad y la salud de los empleados en el menor tiempo posible siguiendo las directrices del Ministerio de Sanidad y las indicaciones de la Región Véneto.

Para minimizar cualquier riesgo, mi equipo y yo hemos buscado continuamente información oficial que nos permitiera hacer más cosas e ir más allá del criterio mínimo, introduciendo más precauciones respecto a las que el Estado estaba dando. Por desgracia de finales de febrero a principios de marzo aún se desconocía la gravedad de esta situación y muchas empresas han tenido que afrontar información con cuentagotas, una semana tras otra, y han tenido que tomar rápidamente decisiones para tutelar la salud y la seguridad de los empleados. Desde el principio hemos decidido actuar con antelación y hemos adoptado medidas de seguridad como, por ejemplo, una distancia mínima de 2 metros entre las personas, las mamparas en la oficina entre los escritorios y el teletrabajo.

Aplicar el teletrabajo en tan poco tiempo para una empresa como Tapì ha sido muy difícil. De hecho somos una empresa de producción y hemos tenido que organizar el teletrabajo para un gran número de empleados en muy poco tiempo teniendo en cuenta las necesidades de los distintos cargos de la empresa relacionados con los procesos de producción.

Obviamente nada es imposible y hemos decidido dar prioridad absoluta a los trabajadores con mayores necesidades (los trabajadores definidos como vulnerables, con problemas de salud o con familiares pertenecientes a las categorías más vulnerables), para luego pasar a la gran parte del departamento de administración.

Por otro lado respecto a la producción hemos aprovechado los días de vacaciones en plena pandemia. Todo ello sin disfrutar, a día de hoy, del subsidio de desempleo que ha puesto a disposición el Estado italiano para cubrir esta situación extraordinaria de emergencia.

Actualmente aún contamos con varios empleados que trabajan desde casa, ya que hemos decidido mantener un acceso limitado a las oficinas, hemos reducido las salidas para comer haciendo llegar a la empresa comida envasada individual para evitar posibles reuniones entre empleados y contacto con lugares externos.

Aunque por ahora la situación está bajo control, no se puede decir que la emergencia ha remitido por completo y no es el momento de frustrar todos los esfuerzos que han hecho el Estado, la empresas y los ciudadanos.

 

En tan sólo unos días Tapì, como la mayoría de las empresas italianas, ha tenido que hacer frente a cambios que normalmente habrían tardado años. ¿Qué ha implicado esto y qué normas se les han facilitado a los empleados?

 

A partir de los primeros brotes, el de Codogno y el de Vo’ Euganeo, hemos facilitado muchísima información a nuestros empleados y colaboradores. Cada semana mandábamos correos electrónicos con las nuevas normas, internas y externas, las indicaciones ministeriales y las regionales.

Desde el primer momento hemos decidido proporcionar una formación directa a todos los empleados acerca del uso correcto de las mascarillas, los geles sanitizantes y todas las novedades que se han introducido en la empresa para mejorar el flujo de trabajo y evitar el contacto directo entre las personas. Así se ha hecho en las dos fábricas italianas: de Rossano Veneto y Massanzago.

Como he dicho un poco más arriba, todas las normas que hemos establecido siguen activas porque no es un buen momento para bajar la guardia, incluso como signo de sensibilización para nuestros empleados respecto a lo que ocurre fuera de la empresa.

Nos hemos convertido en divulgadores de lo que ocurre también debido a que la emergencia ha llevado a una situación de infodemia sin precedentes y difícil de gestionar, exponiendo a las personas a noticias falsas muy peligrosas (por ejemplo la de hacer gárgaras con agua y lejía para desinfectar el organismo). En un momento como éste, de miedo a lo desconocido, estamos más expuestos a los errores y por eso hemos querido abrir una ventana de diálogo tan grande con todos los que trabajan a nuestro lado.

 

A partir de la emergencia, ¿qué caminos ha tomado Tapì para potenciar aún más la innovación que siempre le ha caracterizado?

Sin duda entre las innovaciones que se han introducido encontramos el teletrabajo, no tanto como simple trabajo desde casa, sino como facilidad para organizar el trabajo y la vida privada. De hecho una de las pegas del teletrabajo es estar siempre conectados y, dado que Tapì posee sedes en todo el mundo, las comunicaciones pueden llegar a cualquier hora.

Basándose en esto, el riesgo podía ser que las personas no desconectaran nunca del trabajo, lo que afectaría negativamente al estado de salud y el bienestar.

Por lo tanto una vez más el equipo de trabajo para afrontar el estado de alerta se ha transformado en un grupo de divulgadores, enviando notas informativas claras sobre cómo afrontar el trabajo a distancia, haciendo descansos y desconectando en los horarios indicados. Hemos consultado individualmente a los empleados para tener claras sus necesidades y hallar las soluciones que permitieran conciliar la vida laboral y familiar.

En un momento muy difícil como el que hemos vivido (y que aún estamos viviendo) hemos decidido estar aún más unidos y en esta ocasión hemos contado con un gran apoyo sobre todo por parte de los empleados, que se han adaptado a las normas sin ningún problema y nos han ayudado en todo el proceso de información y sensibilización.

 

¿Ha cambiado el papel de los Recursos Humanos en este momento? Si la respuesta es sí, ¿de qué forma?

De lo que ha aflorado hasta ahora está claro que el papel de los Recursos Humanos ha cambiado mucho. Se han intensificado las comunicaciones con los empleados y ha aumentado aún más el interés respecto al bienestar, la salud y la seguridad de las personas que trabajan en la empresa.

Se ha prestado mucha atención a la formación y la información, incluso respecto a los temas más personales.

 

La emergencia resultante de la pandemia del COVID-19 ha planteado para el mundo laboral muchas dificultades pero al mismo tiempo ha ofrecido nuevas oportunidades relacionadas con una gestión  más inteligente de los distintos cometidos en la empresa. Según su experiencia, ¿considera que Italia está lista para un teletrabajo más generalizado?

 

Me atrevo a decir que Italia sin duda está lista, pero debemos hacer frente a algunos problemas. A menudo se cree que el freno se debe a una baja digitalización del país, pero la emergencia nos ha enseñado que en muchos casos ya disponemos de las herramientas que necesitamos para trabajar correctamente a distancia.

Sin embargo creo que a lo que hay que prestar más atención es a la preparación a nivel personal de los empleados, los directivos y los emprendedores, un paso hacia un cambio de mentalidad que todos tenemos que hacer. Para que el teletrabajo se mantenga incluso después de la emergencia se necesitan dos ingredientes: confianza por parte de los emprendedores y responsabilidad por parte de los empleados.

Hoy por hoy no podemos ponderar realmente si se dan o no los requisitos para seguir con este enfoque porque de hecho nunca ha ocurrido. No podemos hablar de auténtico teletrabajo porque simplemente todos nos hemos mantenido fuertes para poder seguir trabajando tutelando la salud de los empleados y los colaboradores.

Cuando este virus sólo sea un recuerdo se podrá pensar en una formación de la dirección y los trabajadores para enseñar el valor real de la misión de la empresa y transmitir el valor real del concepto de empresa: no sólo un lugar físico al que ir cada mañana, sino un organismo holístico de conocimiento. No personas que trabajan individualmente, sino un ecosistema formado por el trabajo de todos. No concentrarse en el propio cometido técnico específico, sino en prestar más atención al papel en el seno de la cadena de la empresa.

Si todo esto funciona estoy firmemente convencido de que se podrá llevar a cabo una auténtica mejora.

 

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